Llenar el vacío

La arquitectura también es comunicación. Tomemos por ejemplo la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela. Esta grandiosa obra de Peter Eisenman, con su enorme tamaño, su emplazamiento en alto y su diseño extravagante, es para los críticos una expresión de poder y de una cultura elitista. Pero bajemos a la ciudad de los compostelanos para tomar otro ejemplo: nuestra Facultad de Comunicación. El edificio, diseñado por el arquitecto portugués Álvaro Siza, tiene un hermano en la misma ciudad: el Centro Galego de Arte Contemporáneo. Ambos lucen amplios espacios que se interconectan, donde impera la blancura, iluminados por un acceso de luz a través de grandes ventanales. Este reino de espacio en blanco es magnífico decorado por pinturas, fotografías, pantallas de videocreación o esculturas. A su vez, estas obras artísticas, expuestas en las paredes blancas del Centro, se realzan y, en definitiva, se transmiten mejor al visitante.

En contraposición, el estudiante de la Facultad de Comunicación, tiende a percibir vacío, frío, silencio, espacio sin sentido. Puesto que, ¿cuál es el significado del espacio en una Facultad de Comunicación, si no permite la comunicación? Aulas cuadriculadas que sólo facilitan la transmisión de mensajes en un sentido: del profesor a los alumnos. Y una evidente falta de mesas de trabajo en grupo y zonas comunes de reunión. Disponer de espacio no basta para comunicar; hay que ocuparlo, usar el espacio. El objetivo: transformar el vacío en conocimiento.

Neilson, S2F, 3A4

Posted on 11 Abril, 2012, in Sen clasificar and tagged , , , . Bookmark the permalink. 6 Comentarios.

  1. Lara Lozano Aguiar

    Ás veces hai que axeitar a arquitectura ao seu uso. Non vale de nada edificar algo que non sexa útil porque os edificios están para usar. É diferente se falamos de monumentos que só teñen unha intención artística, porque aí necesítase algo máis ca utilidade.

  2. hortensia gesteira estévez

    Que os edificios sexan inútiles e carísimos ten moito que ver tamén co prestixio do arquitecto. Evidentemente, nun mundo onde as apariencias son tan importantes, queda ben dicir que a Cidade da Cultura está deseñada por Peter Eiseman, aínda que logo sexa pouco útil.

    • Úrsula Neilson

      Sí, tienes mucha razón al vincular esta corriente arquitectónica con la superficialidad de nuestra sociedad occidental: buenas apariencias, contenido malogrado.

  3. En efecto, parece que nos últimos anos se puxo de moda elevar grandes edificios nos que o que máis importa e o nome do arquitecto e polo tanto o prestixio que adquire o edificio. A utilidade é secundaria. A nosa facultade pareceume dende o primeiro momento totalmente carente de funcionalidade. Iso sí ninguén dubida de que constitúe unha gran obra arqutectónica. Outro exemplo de arquitectura non funcional teñoa na miña vila: a casa consistorial de Lalín ou “Castro tecnolóxico” de Mansilla.
    http://dezasystems.blogspot.com.es/2011/03/de-portas-abertas.html

    • Úrsula Neilson

      Sin embargo, la funcionalidad da valor (si se piensa en el bien de las personas dentro del edificio, y no en satisfacer las vanidades de los que están fuera).

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